RESUMEN
La violencia se produce de la manera más increíble y alarmante en la familia, es cierto que la "violencia familiar" es una construcción reciente y que es entendida como problema social, pero que ha sido necesario un sin número de factores sociohistóricos para que la "agresión" en el contexto familiar sea denominada como dicho caso; así mismo haría falta otro tipo de contexto sociohistorico para que sea considerada como una forma de "violencia política". Es muy importante el contexto donde se pone en manifiesto las formas de violencia, por ejemplo en nuestra sociedad es inusual que una mujer agreda a su compañero, como es improbable que hijos o hijas agredan a sus padres; es verdad que cada uno/a pueda agredir a otro/a, pero la acción es regulada por un tipo de sociedad concreta.
En la psicología social convencional encontramos dos etapas evolutivas que explican la agresividad y la construcción del comportamiento agresivo como tal, la primera son las perspectivas clásicas, que hace referencia a tres teorías: "la teoría instintivista", que explica este comportamiento desde el interior de la persona, hace mención que la causa de dicho comportamiento agresivo se ubica dentro de la persona y se denomina "instinto", bajo esta perspectiva, la agresión se da de manera inevitable tras la aparición de algo perturbador, a raíz de la supervivencia de la especie y las posibilidades de modificación muy escasas (Eibel-Eibesfeldt, 1973; Lorenz, 1963); así mismo esta "la teoría de la frustración - agresión", que se trata de una explicación intermedia, entre lo interno y lo ambiental. Este modelo nos dice que la agresión es un comportamiento resultante de una pulsión interna pero que ésta depende de un elemento externo, es decir, cuando las personas pretenden alcanzar un objetivo o lograr una acción, ésta se ve impedido por agentes externos, generándoles frustración, y el grado de frustración los conlleva a la agresión, dicha agresión suprime la frustración y no se producirá nuevamente hasta que los niveles de frustración sean nuevamente altos (Dollard et al., 1939); y por último la teoría de "Aprendizaje social", donde Ciertos estímulos provocan cierta clase de comportamientos agresivos, los cuales son permanentes por el refuerzo que se ha producido de sus ejecuciones tras cada una de las apariciones del estímulo.
En Psicología Social la más importante teoría de todas las que se refieren al comportamiento agresivo es la del “Aprendizaje social” (Bandura, 1976; Bandura y Ribes, 1975). En esencia, lo que esta teoría postula es que se pueden aprender comportamientos por imitación, más concretamente, por la visión de que esos comportamientos observados han sido recompensados o reforzados. De este modo, si alguien ve que un comportamiento agresivo de una persona es reforzado, entonces lo puede aprender. Es decir, se puede efectivamente aprender un comportamiento agresivo porque se ha visto cómo resultaba recompensado en otra persona, pero eso no implica que se tenga que ejecutar. Se ha aprendido, se conoce, se sabe cómo ejecutarlo, pero puede que se realice o puede que no.
La segunda etapa es la aportación de la psicología social contemporánea, que introduce el contexto relacional en el que se produce todo comportamiento agresivo y violento. La agresión es siempre contra alguien y es ejecutada por alguien. Esta explicación tiene las siguientes características, claves para poder definir un acto como agresivo: la ubica en un contexto de interacción interpersonal o intergrupal, es considerada como una acción intencional, el daño como consecuencia del acto agresivo; sin embargo, ninguno de estos elementos, ni por separado, ni conjuntamente, permiten aún decidir si un acto es o no agresivo. Para poder definirlo como agresión hay que incorporar la noción de norma, esto implica la interacción de un actor, victima y/o observador. Al ubicar la agresión en un contexto interpersonal o intergrupal y normativo, y necesitar una definición o identificación como agresión, se está poniendo de manifiesto que “agresión” es una palabra que no está relacionada necesariamente con observables, sino que está conectada con otras formas lingüísticas. Esto nos lleva directamente a desglozar el comportamiento agresivo del orden social, prácticamente goza de una independencia absoluta con respecto a la estructura y órdenes sociales. La única presencia que “lo social” tendría, sería en tanto que “contexto social” que en ocasiones afecta al comportamiento agresivo o a la violencia.
Por otro lado segun Lubek (1979) encontramos básicamente tres supuestos sobre la agresión bajo estás explicaciones convencionales: la primera se asume que la violencia y la agresión deben ser explicadas a nivel individual o, incluso, intraindividual. Se deja de lado, por tanto, el papel de los grupos mayores o las instituciones. Ello lleva a una prevalencia de los estudios de laboratorio basados en el paradigma Estímulo-Respuesta; la segunda se asume que la violencia es perjudicial para la sociedad y se identifica como violento aquello que atenta contra el poder establecido; y la tercera se asume que controlar, reducir y reprimir la violencia es un objetivo válido en cualquier caso. Por otra parte, dado que se entiende que la investigación científica es "neutral", se defiende que pueda ser usada por cualquier instancia que quiera promover el bien social.
Se puede decir tal y como señalan Stainton- Rogers et al. (1995), en realidad cumplen un papel reforzador del status quo a través de un discurso ideológico que muestra dos caras diferentes según convenga. Por un lado, cuando la atención se centra en la agresión como problema individual, se evita plantear la cuestión en términos políticos. Por otra parte, si, contrariamente, la atención recae sobre la agresión como conducta socialmente desviada, se evita plantear la cuestión de la violencia institucional ya que se vincula la violencia o la agresión con la actividad de grupos desviados o con el efecto de aprendizajes disfuncionales, pero no se hace referencia a las acciones violentas que el poder institucionalizado lleva a cabo. Así pues, el punto de vista sobre el que la psicología social convencional se asienta, a pesar de, o precisamente por, su declarado aposicionamiento político, se muestra claramente como un dispositivo ideológico que cumple una función social reguladora en absoluto ajena al ejercicio del poder.
Latané y Darley (1970) hicieron del análisis de la trágica muerte de Kitty Genovese el núcleo de su teorización acerca de la conducta de facilitación de ayuda. Ahora bien, Cherry (1995) se plantea algunas preguntas: ¿Por qué razón el asesinato de Kitty Genovese se convirtió en un ejemplo para ilustar la temática relacionada con las conductas sociales en las que se requiere la "intervención de los testigos"? ¿Qué proceso de construcción de significado se puso en marcha? Y ella misma nos hace notar que para responder tales cuestiones es preciso, en primer lugar, tener en cuenta el contexto cultural de la América de los años sesenta. Un contexto en el que los miembros de esa cultura no acostumbraban a hacer gran cosa para intervenir en casos de violencia dirigida hacia mujeres.
Al tomar el caso de Kitty Genovese, ésta última autora pone sobre la mesa los condicionantes particulares relativos a cuestiones de género que están implicados en este incidente. Ese detalle fue suficiente para que, a mediados de los ochenta y en un contexto social definitivamente sensibilizado respecto a las agresiones a mujeres, Cherry pudiera plantearse un mismo hecho en unos términos absolutamente diferentes a los que hasta ese momento había utilizado. La cuestión de la prestación de ayuda en situaciones de emergencia pasaba a un segundo plano y, en su lugar, emergía claramente la cuestión del maltrato a las mujeres.
La muerte de Kitty Genovese se había convertido en un nuevo caso de violencia hacia una mujer perpetrado por un hombre en el que nadie había intervenido para prestar ayuda. El contexto cultural había cambiado y, con él, el nombre con el que denominar el caso de Kitty Genovese. Pero eso había sido mucho tiempo después del incidente. Curiosamente Cherry (1995), una vez más, destaca: "la violencia sexual/de género había sido excluída de la fase de abstracción de hipótesis acerca de la realidad social (...) el ataque a una mujer dejaba de ser un componente esencial en la exploración de laboratorio de lo que siginificaba el acontecimiento".
Cherry (1995), no obstante, menciona también los dos únicos experimentos que, aunque surgidos también en ese mismo campo temático de la dispensación de ayuda en situaciones de emergencia, de alguna manera sí que introducen la cuestión del género. Borofsky et al. (1971) realizaron un estudio en el que díadas formadas por hombres y mujeres simulaban pegar a hombres o mujeres, según las cuatro combinaciones posibles, en presencia de obsservadores. Resulta enormemente significativo que, en la condición en la que un hombre pegaba a una mujer, ninguno de los seis observadores hombres intervenía para impedirlo, mientras que la ayuda a otro hombre era relativamente frecuente. Shotland y Straw (1976), por su parte, encontraron en otra serie de experimentos que la intervención era mucho más frecuente cuando los observadores percibían a atacante y víctima como extraños (65%) que cuando los creían casados (19%). Pero lo más interesante es la conclusión a la que llegaban: después de señalar lo bueno que sería que los vecinos se conociesen mejor para no caer así en falsas apreciaciones y mejorar el control social en la comunidad,afirmaban: "si pudiéramos conseguir tal control en lo que se refiere al caso de un hombre pegando a una mujer, seríamos capaces de restringir la victimización de las mujeres a sus maridos o allegados más próximos" (p.999).
En definitiva, venían a reconocer que sólo era preocupante que los extraños pegasen a las mujeres. Claro, como recuerda Cherry (1995), estos autores condujeron su investigación en una época en la que, por una parte, el alcance del maltrato a mujeres no estaba bien documentado y, además, éstas no podían perseguir legalmente a sus maridos por violación. Por otra parte, en el caso que la violencia contra las mujeres fuera tomada como un problema social, siempre se interpretaba desde la perspectiva de la psicopatología, bien del agresor, bien de la víctima.
"...si permanecemos demasiado focalizados en la violencia hacia las mujeres, perdemos de vista otros factores sistémicos que estrcuturan la violencia -la pobreza, la raza y la clase. Aunque sin absolver a Moseley de su crimen, es preciso que comprendamos el mundo que lo formó en sus primeros años en Detroit y Pittsburg en los treinta y cuarenta (...) La experiencia cotidiana de la violencia en las vidas de la gente es una historia descontextualizada demasiado fácilmente por las teoría psicosociológicas que operan en el nivel conductual individual. Si teorizamos en el nivel de la comunidad, entonces empezamos a tener en cuenta que algunos grupos o comunidades son más vulnerables a la violencia que otros y que esto ha sido así
históricamente".
Una visión construccionista
Los actos agresivos no se dan al margen de las colectividades en los que se producen. Por otro, los actores involucrados no tienen un perfil homogéneo sino que se nos muestran llenos de matices y como productos de contextos sociohistóricos concretos. Finalmente, la interpretación que hacemos de todo ello, es decir, la forma que tenemos de ver actos y actores, no es tampoco constante sino contingente y afectada por los recursos interpretativos que están socialmente disponibles. Y sería ingenuo pensar que tales recursos están al margen de los intereses de poder y dominación que atraviesan a toda formación social. Es en este sentido que una Psicología Social de orientación crítica difícilmente puede estar interesada en estudiar las causas de la agresividad o la violencia como si se tratara de pautas de comportamiento estable y universal, sino que, más bien, vuelca su interés en comprender los procesos por los que las sociedades se dotan de esos recursos interpretativos a los que hemos aludido y cuáles son las consecuencias que se derivan de ello.
COMENTARIO:
Para hacer una intervención social bajo un problema de "violencia" debemos identificar y conocer el origen de éste y a partir de qué constructo se genera, en este apartado se muestran diversos enfoques, de las cuales no podemos hacer una intervención comunitaria teniendo en cuenta a todas. Por ejemplo si tomamos la teoría instintivista se considera a la violencia como algo propio del ser humano y es casi imposible o porque no decir es muy difícil hacer una intervención social, aún tomando la teoría de aprendizaje social nos quedamos cortos, porque, aunque la violencia se aprende por imitación, esta en la persona ejecutar el acto violento o no; sin embargo se siguen presenciando dichos problemas. En la psicología contemporánea se pretendía construir el comportamiento agresivo bajo la interacción interpersonal, es decir la participación de las tres partes fundamentales: actor, víctima y/o observador, pero implicaba una normativa, esto quita completamente lo observable y da paso a términos netamente lingüísticos, lo que reduce y aparta a la violencia de un orden social. Así mismo nos habla de un contexto relacional, quiere decir que si se presencia un hecho agresivo o violento en una pareja, se ve como algo normal, lo cual para los espectadores esta dentro de las normas sociales.
El caso de Kitty Genovesse no es un ejemplo simplemente de violencia sino de "Violencia de género", si nos ubicamos en el contexto y en la época que se dio, la mujer no tenia voz ni voto, y menos iba ser defendida de tal situación; muchos expertos consideran este caso como una exageración de la revista New York Times para vender, que incluso Kitty sostenía una discusión de pareja por la cual los espectadores se abstuvieron de intervenir; por otro lado se hicieron investigaciones de por qué las personas que presenciaban el hecho no intentaron ayudarla, y es que cualquiera que hubiese sido la situación se cree que la violencia se sigue justificando según la relación que se pueda dar entre agresor y víctima. Es por ello que la psicología constructuvista pretende mostrarnos que la "violencia" ocurre de diferentes maneras, que no solo se rigen por el contexto, que el perfil del agresor no es uno solo, que no giremos en torno a las causas sino las consecuencias que pueda traer y que no se encuentran al margen de los recursos de dominación y poder.
GLOSARIO:
Relación: 1.Conexión,correspondencia de una cosa con otra
2. Trato,comunicación de una persona con otra
comunidad: Básicamente lo que convierte a una comunidad en tal es la creación de una identidad común, es decir, que todos los integrantes de la misma, sin excepción de ningún tipo, siguiendo y respetando a rajatabla las cuestiones que mencionamos más arriba, lograrán. Entonces, un objetivo en común, como puede ser el logro del bien común de todos aquellos que componen la comunidad será la identidad de esa comunidad.
efecto espectador: nos dice que la indiferencia ante una situación crítica es mayor en un entorno grupal: si una persona necesita ayuda, las probabilidades de ser ayudado incrementan si el número de espectadores dispuestos a ayudar es menor. Es decir, si estas solo es más probable que ayudes a alguien que lo necesite antes que si estas acompañado
MAPA CONCEPTUAL:
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